Tribunas

TribunaAPROMES: 25 años y parece que fue ayer

Por Javier García-Bernal, presidente de APROMES

Y parece que fue ayer, pero APROMES el 26 de marzo del presente año cumplió 25 años de existencia corporativa, años que, como el primer día, han hecho sólida su existencia y afianzado su futuro real.

Recuerdo aquel día en el que siete corredores de seguros decidimos constituir esta asociación profesional en Madrid, con la misma ilusión de hoy, conscientes de que los tiempos y la relevancia del asociacionismo en Europa, propiciaban y animaban a la vez la fundación de nuestra asociación, recordando la frase de Donoso Cortés: "Hay que estar unidos no para estar juntos, sino para hacer algo en común". Hasta hoy, han formado parte de nuestra casa mediadora de seguros, 431 asociados, de forma cronológica.

Durante los cinco primeros años de existencia de APROMES, trabajamos para abrirnos paso en el sector de la distribución de seguros y, para ello, mantuvimos atractivas reuniones empresariales, a través de nuestro conocido Foro de Debate, previsto además en nuestros estatutos, por el que pasamos como amenos tertulianos, aseguradores, empresarios, diplomáticos y representantes institucionales del corporativismo asociativo, sin olvidar el denominado 'Premio APROMES', concedido anualmente a personas destacadas en el sector asegurador.

"Hoy nuestra casa está presente en todas las Comunidades Autónomas de España, con asociados internacionales en varios países de la UE y con relaciones bilaterales con otras asociaciones de corredores y corredurías de seguros en seis países de Iberoamérica"

Hoy nuestra casa está presente en todas las Comunidades Autónomas de España, con asociados internacionales en varios países de la UE y con relaciones bilaterales con otras asociaciones de corredores y corredurías de seguros en seis países de Iberoamérica, con las que compartíamos experiencias y diferentes maneras de hacer dentro del sector de la distribución de seguros, algo que nos enriquece literalmente con esos pasos con los que compartimos y cultura. Ahora recuerdo a Unamuno cuando decía: "Para ser buen español, hay que viajar a América".

Cuando escribo esta editorial, acabamos de celebrar nuestro 25 Aniversario en Canarias con la colaboración de la aseguradora Santalucía, conscientes de que la importancia del desarrollo de nuestra asociación profesional pasa de forma necesaria por la presencia y proximidad con nuestros asociados, en este caso insulares, con quienes disfrutamos de una jornada de conmemoración llena de alegría y corporativismo.

Como reitero, estamos felices de celebrar ya 25 años con la misma filosofía de trabajo y unidad desde el primer día, pero con una novedad muy significativa, me refiero a nuestro nuevo logo, el que conserva el espíritu del que nos ha identificado como marca en el sector hasta hoy, pero con un nuevo aire vanguardista y renovador propio de nuestros tiempos. Concluyo como el comienzo, diciendo que parece que fue ayer.



Directiva (UE) 2024/2853: un nuevo capítulo en la protección del consumidorTribuna

Por Cristina Tormo, licenciada en Derecho y Casualty Underwriter Facultative & Corporate de Munich Re

El 18 de noviembre de 2024 se aprobó la Directiva (UE) 2024/2853 sobre responsabilidad por productos defectuosos, que derogará y sustituirá a la anterior de 1985.

Sin duda, la norma introduce novedades relevantes para ofrecer mayor protección a consumidores y usuarios, como la ampliación de los conceptos de producto y de daño, nuevos sujetos potencialmente responsables o el alivio de la carga de la prueba en situaciones complejas, entre otras. Muy destacable es también el hecho de que da respuesta a la desconexión de la anterior directiva con la realidad actual.

En una sociedad en la que el progreso tecnológico es clave en el crecimiento económico y la industria ha cambiado, con importante presencia de productos digitales o que incorporan nuevas tecnologías, como la Inteligencia Artificial, era necesario abordar un cambio en la normativa de protección de los consumidores.

Con este objetivo, la directiva amplía el concepto de producto "tradicional", incluyendo los intangibles como el software, los archivos de fabricación digital y los servicios digitales integrados o vinculados con otros productos.

Junto con los tradicionales fabricantes y distribuidores, otros operadores económicos involucrados en la producción, distribución y suministro de productos y servicios podrán ser también responsables. Por ejemplo, los proveedores de servicios digitales que se integran o se interconectan con otros productos, o los proveedores de plataformas en línea (comercio electrónico). Asimismo, los fabricantes de componentes, y los extracomunitarios: importadores, representantes autorizados, prestadores de servicios logísticos o distribuidores; medida necesaria en el ámbito de una economía global, con cadenas de suministro cada vez más complejas.

Otra adaptación a la realidad actual, es la contemplación de escenarios de sostenibilidad, como el de la transición a una economía circular. Así, se equipara la responsabilidad del fabricante que modifica sustancialmente un producto cambiando su finalidad y, por tanto, el riesgo que genera, con la del fabricante de un producto original.

"Aunque la norma no parece exigir 'coberturas nuevas', sí que introduce nuevos riesgos relacionados con operadores económicos que antes no se enfrentaban a las responsabilidades derivadas de la RC de Productos"

Para concretar estos y otros cambios, los Estados Miembros disponen de un periodo de 24 meses para transponer la Directiva, hasta el 9 de diciembre de 2026.

Los operadores económicos podrán aprovechar este tiempo para asegurarse de que cumplen con los requisitos de seguridad y de información exigidos por la norma. Deberán ser más cautelosos al documentar los procesos de producción y calidad de los productos, evaluar los riesgos, etc. para acreditar la seguridad de los productos.

¿Y el sector asegurador, qué puede esperar?

Aunque la norma no parece exigir "coberturas nuevas", sí que introduce nuevos riesgos relacionados con operadores económicos que antes no se enfrentaban a las responsabilidades derivadas de la RC de Productos.

Por otra parte, la mayor facilidad de acceso a la prueba para los consumidores y las novedades en el régimen de presunciones, facilitarán que las reclamaciones prosperen, por lo que cabe esperar un mayor número de ellas y, por consiguiente, de litigiosidad.

Ante esta perspectiva, las compañías aseguradoras deberán revisar sus carteras de clientes y sus productos, evaluar nuevos riesgos, especialmente los emergentes derivados de las Nuevas Tecnologías y de la Inteligencia Artificial, y adaptar o diseñar coberturas específicas que respondan a las necesidades de un mercado cada vez más complejo y dinámico.

Esta tribuna se publicó originalmente en Actualidad Aseguradora.


¿El final del Seguro?

TribunaPor José Gabriel Puche

En algún mercado el Seguro de Decesos no existe, pero la gente está protegida para los gastos inmediatos derivados del fallecimiento, el féretro, el boato, incluidas las plañideras (espero no me acusen de falta de sensibilidad), el entierro o cremación y otros potenciales gastos. En esos mercados el cliente tiene contratado un servicio que va abonando durante su vida; en realidad, es un ahorro finalista. Está totalmente personalizado: cada uno invierte o ahorra, como se quiera ver, en función de lo que desea. Máxima personalización. Extrema satisfacción del cliente.

En mis primeros pasos en el mundo asegurador, en la Facultad me hablaron del Código Babilónico de Hammurabi, que databa de 1750 a.c, y que incluía disposiciones para que los comerciantes compartieran los riesgos de enviar mercancías al extranjero. En esta enumeración histórica de los principios de nuestra industria, se llegó hasta finales del siglo XVII para fijar el nacimiento del Seguro moderno, con la aparición de las mutuas contra incendios en el seguro de propiedades y con las compañías mutuas de seguros, como la Equitable Life Assurance Society, de 1762, para el apoyo de familiares y amigos en el inicio del seguro de vida. En todos estos casos había un principio esencial: compartir la carga del riesgo. Era la mutualización.

Me explicaban que, a través de la mutualización, se promovía el principio de equidad de los mercados. Sin ella, las personas con mayores riesgos se enfrentarían a primas exorbitantes, lo que haría que el Seguro fuese inalcanzable para muchos. Al distribuir el riesgo, el Seguro se volvía más accesible y asequible para una gama más amplia de personas y empresas.

"Personalización, personalización… ¿Y dónde queda la mutualización? "

Consumidores y nuevos modelos

En la actualidad existe el consenso que uno de los factores que condicionan y condicionarán la industria aseguradora es la actitud de los consumidores; siendo conscientes que el criterio de los mismos puede cambiar en función de las circunstancias, lugar o momento temporal.

Este hecho nos lleva a otro factor disruptivo: los nuevos modelos de negocios. Quiero llamar la atención sobre las formas de intermediar en las relaciones y en la optimización de productos o servicios. En particular la transformación combinada del triángulo producto-precio-valor, que lleva aparejados cambios como una evolución de la percepción del producto, la combinación de productos y servicios (la llamada propuesta de valor integrada) o precios en función del uso.

Por otra parte, tenemos una realidad influida por el mundo tecnológico. Las potenciales tecnologías exponenciales que pueden doblar la capacidad, influir en las relaciones o reducir los costes. Algunas ya afectan de forma directa, aún con un impacto limitado, al mundo asegurador, como podrían ser la sharing economy o el crowd financing. Mucha gente señala que las nuevas tecnologías cambiarán el negocio asegurador al converger productos, evolucionar la propuesta de valor y alinear los precios.

En suma, el sector se dirige hacia una oferta más dinámica y flexible en productos, expandiéndose a hacia nuevos canales de distribución, entregando servicios en tiempo real y con agilidad mejorada en procesos, ….. y mejorando la experiencia del cliente.

""¿Hasta dónde llegaremos en la personalización? ¿Dejará de tener sentido 'compartir riesgos'?"

¿Desaparición de la mutualización?

La experiencia del cliente. Oferta adaptada para dar respuesta a demandas del asegurado o de colectivos concretos, personalizando las coberturas e incorporando servicios de valor especifico. Ya no hablamos de protección si no de anticipación. P

ersonalización, personalización… ¿Y dónde queda la mutualización? Quizás nos hemos olvidado del sentido de responsabilidad colectivo y la seguridad que nos ofrece estar “entre asegurados”. En los mercados emergentes, donde el Seguro da sus primeros pasos, no se habla de experiencia de cliente, lo que preocupa es la protección. Allí, claro, con una limitada capacidad financiera, están los microseguros, los cuales son una respuesta asequible, basada en la mutualización.

En el mundo desarrollado actual, soy consciente de que la digitalización ayuda a diseñar y construir una propuesta de valor diferenciada y diferencial a un cliente cada vez con más múltiples medios de contacto con la compañía. Soy consciente de la necesidad de conexión constante, de las expectativas de disponibilidad 24/7 y de servicio, de las recomendaciones personalizadas en la red y del incremento de expectativas de calidad, productos y precio. Además de las propias políticas de segmentación de clientes.

También de la necesaria evolución del Seguro hacia la prevención. Son un buen ejemplo los seguros de vida vinculados a programas de recompensa por realizar actividades saludables, como dormir 8 horas o comer sano.

Siendo consciente de todo ello, me planteo el futuro del Seguro en términos de la desaparición de la mutualización y su efecto en la industria aseguradora; en particular, los productos de decesos, salud y patrimonio (autos, hogar,…). ¿Hasta dónde llegaremos en la personalización? ¿Dejará de tener sentido “compartir riesgos”?

Esta tribuna se ha publicado originalmente en la revista Actualidad Aseguradora.


Vamos a hablar de liderazgo en el sectorTribuna

Por Javier García-Bernal, presidente de APROMES

Liderar en seguros implica más que nunca estar a la altura de un entorno en constante evolución, donde la transformación digital, las exigencias del cliente y los nuevos marcos regulatorios exigen perfiles preparados, versátiles y éticos. No hay liderazgo eficaz sin escucha, sin empatía ni visión a largo plazo. No es casualidad que las organizaciones que mejor están sabiendo adaptarse al nuevo entorno sean aquellas que han entendido que el liderazgo no es solo una cuestión de jerarquía o de estrategia, sino de valores, de visión y, sobre todo, de responsabilidad.

En este mundo, constantemente cambiante y lleno de desafíos, nos encontramos con tendencias o, si lo preferimos, con necesidades del momento. Algunas vienen marcadas por modas pasajeras, otras, por auténticas transformaciones sociales. Pero cuando las analizamos desde una perspectiva serena y reflexiva, todas ellas terminan por conducirnos a lo que realmente importa: la persona.

Desde hace ya varios años, estas tendencias nos han llevado a poner sobre la mesa cuestiones tan relevantes como la longevidad, el cambio climático, la sostenibilidad, la ética, la diversidad o la inclusión. Y ahora, con más fuerza que nunca, nos enfrentamos a otra necesidad fundamental: hablar de liderazgo, especialmente dentro del sector asegurador.

En el fondo, si lo observamos con atención, todos estos conceptos están interconectados. Todos apuntan a lo mismo: la defensa y el desarrollo de la persona, y por extensión, de la sociedad civil de la que todos formamos parte. No es casualidad que las organizaciones que mejor están sabiendo adaptarse a este nuevo entorno sean aquellas que han entendido que el liderazgo no es solo una cuestión de jerarquía o de estrategia, sino de valores, de visión y, sobre todo, de responsabilidad.

Según el Diccionario de la Lengua Española, el liderazgo es un conjunto de habilidades directivas que un individuo posee para influir en la forma de ser o de actuar de otras personas o de un grupo determinado. Pero más allá de la definición académica, liderar hoy implica inspirar, generar confianza, marcar el rumbo y saber acompañar en la transformación.

"Liderar hoy implica inspirar, generar confianza, marcar el rumbo y saber acompañar en la transformación"

Asegurar la solidez del proyecto empresarial

En el ámbito de la empresa, y particularmente en el sector de la distribución de seguros, fomentar el liderazgo es sinónimo de asegurar la continuidad y la solidez del proyecto empresarial. Es indispensable que emerjan nuevos líderes capaces de entender el presente con una mirada estratégica y empática, que sepan motivar equipos, adaptarse al cambio y tomar decisiones responsables. Pero para ello, es imprescindible una preparación constante.

Peter Drucker, considerado el padre del management moderno, afirmaba que "el líder nace, no se hace". Aunque esta frase invita al debate, lo que sí es evidente es que ningún líder, por muy innato que sea su talento, puede alcanzar el éxito sin esfuerzo, sin compromiso y sin formación adecuada. El liderazgo es una construcción diaria.

En este sentido, la Dirección General de Seguros y Fondos de Pensiones (DGSFP) ha entendido perfectamente la relevancia de este enfoque. Así lo demuestra la obligatoriedad de la formación continua, establecida en la Resolución de 3 de junio de 2021. Una formación que no debe verse como un trámite, sino como una auténtica oportunidad para fortalecer la profesionalización del sector, desarrollar competencias directivas y preparar a los mediadores para los retos presentes y futuros.

"El liderazgo será una necesidad estratégica para aquellas organizaciones, grandes o pequeñas, que quieran seguir siendo relevantes en un mercado que cambia a velocidad de vértigo"

Liderar en seguros implica más que nunca estar a la altura de un entorno en constante evolución, donde la transformación digital, las exigencias del cliente y los nuevos marcos regulatorios exigen perfiles preparados, versátiles y éticos. Hablamos de liderazgos comprometidos, humanos, colaborativos. No hay liderazgo eficaz sin escucha, sin empatía ni visión a largo plazo.

A partir de ahora, vamos a escuchar cada vez más sobre liderazgo. Y no será una moda pasajera. Será una necesidad estratégica para aquellas organizaciones, grandes o pequeñas, que quieran seguir siendo relevantes en un mercado que cambia a velocidad de vértigo. En el sector asegurador, y muy especialmente en la mediación, apostar por el liderazgo es apostar por el futuro.

Esta tribuna se ha publicado originalmente en la revista PymeSeguros