Tribunas

La tribuna del presidente

La sociedad ya demanda los seguros del futuro

Por Javier García-Bernal, presidente de APROMES

TribunaVengo manteniendo desde hace tiempo que ya no podemos afirmar que vivimos en un mundo globalizado; por el contrario, nos encontramos en uno cada día más fragmentado, que nos conduce hacia un nuevo orden mundial. No hay más que observar las noticias internacionales para comprobarlo.

En ese sentido, sostengo también que muchos de los seguros del siglo XXI aún no han sido creados. Por ello, es la propia sociedad la que demanda su desarrollo, adaptado a las necesidades actuales, tanto personales como empresariales o medioambientales. No hay más que leer cualquiera de las revistas del sector asegurador para comprobar que la mayoría de los expertos apuntan precisamente en esa dirección. Algo que, además, se puso de manifiesto en las diferentes jornadas celebradas recientemente dentro de la tradicional 'Semana del Seguro'.

"Cada vez es más necesario ser activos y desarrollar nuevos seguros en el siglo XXI. Ahora bien, la mediación profesional debe ser consciente de que, para ello, resulta imprescindible contar con formación y especialización"

En torno a los seguros actuales y a los nuevos que están surgiendo en este siglo, comienzan a ganar protagonismo los denominados "seguros verdes", aquellos que ofrecen cobertura a las energías renovables. Se trata de productos que, en gran medida, se distribuyen a través de corredores técnicos y especializados en esta área tan novedosa como creciente.

Tampoco debemos olvidar otros seguros que se encuentran en constante expansión. Me refiero a los seguros de empresa, ya que cada día resulta más necesario protegerlas frente a los ciberataques, lo que implica salvaguardar los datos y la información. A ello se suman los seguros de D&O, vinculados a los distintos tipos de responsabilidad de directivos y administradores, así como los de crédito y caución, cada vez más necesarios para garantizar la seguridad y estabilidad de las empresas.

Está claro que cada vez es más necesario ser activos y desarrollar nuevos seguros en el siglo XXI. Ahora bien, la mediación profesional debe ser consciente de que, para ello, resulta imprescindible contar con formación y especialización, ya que los clientes de estos nuevos tiempos así lo demandan.


APROMES: mucho más que una asociación, el aliado estratégico del mediador

TribunaPor Beatriz García-Bernal, directora gerente de Apromes

En un entorno donde la soledad del mediador de seguros puede ser un obstáculo, está APROMES como una comunidad de apoyo, valores y crecimiento profesional. Con una trayectoria consolidada, APROMES no es solo asociación, sino una extensión del equipo de cada uno de sus asociados.

Identidad y valores: el corazón de APROMES

Lo que nos define no es solo lo que hacemos, sino quiénes somos y por qué lo hacemos:

  • Independencia: "Tu independencia es lo primero". No contamos con correduría, lo que significa que dedicamos todos nuestro trabajo en el apoyo del desarrollo de nuestro colectivo. Defendemos la autonomía y la libertad de los mediadores de seguros asociados, dándoles las herramientas para que su criterio profesional sea siempre lo primero.
  • Proximidad: "Estamos cerca de ti". No somos una estructura rígida; escuchamos, entendemos y nos adaptamos a la realidad de cada correduría, sin importar su tamaño.
  • Excelencia: fomentamos una cultura de calidad y rigor ético que eleva el prestigio de nuestra profesión ante los asociados y las instituciones.
  • Colaboración: creemos en la fuerza del colectivo. Juntos, nuestra voz es más fuerte y nuestras soluciones, más eficaces.

"Pertenecer a APROMES significa elegir un camino de profesionalización respaldada donde el protagonista es nuestro asociado"

Servicios que impulsan tu negocio

El día a día de un mediador es exigente. Por eso nos centramos en facilitar un catálogo de servicios que aporta valor real desde el primer momento:

1. Conectividad y Mercado. Facilitamos el acceso a convenios exclusivos con las aseguradoras más relevantes, permitiendo que nuestros asociados ofrezcan productos competitivos y condiciones preferentes que difícilmente obtendrían de forma individual.

2. Formación con propósito. No se trata solo de cumplir la normativa, sino de que se esté preparado para lo que viene, sea tecnología o nuevas formar de vender. Ofrecemos formaciones de capacitación continua.

3. Respaldo jurídico y normativo. Nuestros asociados nunca están solos ante la burocracia o los conflictos legales. Contamos con un servicio de asesoría especializada para resolver dudas contractuales, técnicas o administrativas y actualización de normativas legales.

4. Transformación digital. Ayudamos a las corredurías a integrarse en la era digital, proporcionando orientación sobre herramientas y procesos que optimizan la gestión y mejoran la experiencia del cliente final.

5. Atención al asociado. La atención a nuestros asociados es primordial en todos los aspectos. Desde el acompañamiento para la creación de su correduría como guía en su trayectoria. Sesiones, networking y reuniones constantes que suman en la profesión de nuestra red de asociados.

Un compromiso compartido

Pertenecer a APROMES significa elegir un camino de profesionalización respaldada donde el protagonista es nuestro asociado. Es la seguridad de saber que, mientras tú cuidas de tus clientes, hay una organización sólida cuidando de tus intereses y del futuro de tu negocio.

Esta tribuna se publicó originalmente en SegurosNews


¿Cuál es la edad del Seguro?

Por José Gabriel Puche

TribunaEs habitual realizar una analogía con la evolución de la vida y sus edades desde el nacimiento con actividades del hombre, desde la conformación de la sociedad a otras organizaciones humanas, como la empresa. En general se acepta que existen años críticos en esta existencia y por ello suele dividirse en etapas. En la antigüedad las teorías nacían de la fina observación y del debate filosófico.

Por ejemplo, para el latino Varrón la vida de los hombres estaba uniformemente estructurada en cinco etapas, cada una de quince años, excepto la última. En la primera los hombres son puros, puri. En la segunda, son adolescentes, están creciendo, adolescendo. En la tercera son jóvenes y pueden ayudar al desarrollo de la Res Publica. En la cuarta, se les llama señores, seniors, donde el cuerpo empieza envejecer. Y, por último, en la quinta etapa, se les llama ancianos, senes, y en ella el cuerpo se mueve con dificultad.

Para otros filósofos, como Hipócrates, la vida se dividía en periodos de siete años. Lo curioso es que fijaba el máximo en ochenta y cuatro años (cerca de la esperanza de vida actual) y dijo que si alguien sobrepasaba ese límite sería como cuando los atletas y las cuadrigas siguen corriendo tras atravesar la meta.

Para terminar con la disgresión sobre las etapas de la vida del hombre, citaré a Platón tan solo porque para él, como otros en la antigüedad, la vida se acaba en un número cuadrado de años. En su caso eran nueve y el mayor correspondía al cuadrado de nueve, es decir ochenta y un años.

"El hombre de hoy en día se maneja muy mal con la incertidumbre. Por lo tanto, cada vez tiene más necesidad de protegerse y proteger sus bienes"

Cuando pienso en el mundo asegurador, no tengo muy claro en qué momento nos encontramos. En primer lugar, no hay una fecha exacta del nacimiento, sino que el concepto de seguro fue evolucionando a lo largo del tiempo con hitos importantes. Desde Mesopotamia donde, según el Código de Hammurabi, existían acuerdos donde los comerciantes repartían pérdidas si la caravana era robada o dañada. O los fenicios y griegos, que tenían pactos para compartir riesgos en viajes marítimos. Los primeros seguros formales parecen haberse dado en la Edad Media, en particular en Italia (Génova, Venecia, Florencia), donde surgen los contratos de "seguro marítimo" para proteger barcos y mercancías. Y no podemos dejar de señalar que, en el siglo XVII, en Londres, tras el incendio de 1666, se crearon las primeras compañías contra incendios. En resumen, el Seguro, como práctica, nació hace unos cuatro mil años, pero el seguro moderno toma forma en Europa entre los siglos XVII y XVIII.

Y, si no tenemos claro el momento del nacimiento, ¿cómo evaluar en qué edad se encuentra? Momentos críticos para el concepto de seguro moderno desde el citado incendio de Londres, en 1666, ha habido varios. Unos asociados a la actividad humana, como por ejemplo el desarrollo del comercio (con los riesgos de piratería, naufragios o guerras), la gestión económica (crisis del 29 y la gran depresión con los riesgos de insolvencias), las enfermedades (pandemia de COVID) o la transformación digital y ciberseguridad (por ahora con riesgos emergentes debidos a ciberataques). Y otros asociados a la naturaleza: terremotos (desde el de San Francisco en 1906 hasta el de Myanmar en 2025), huracanes…

"Si el asesoramiento siempre ha sido importante, creo que ahora lo es todavía más"

Entonces, ¿en qué estado vital estaría el Seguro?, ¿cuál sería su edad?, ¿estaremos en una fase de madurez o en un momento de senectud de la industria aseguradora? Para responder a la cuestión quizás sería bueno reflexionar sobre la percepción del hombre de hoy en día. Ibn Jaldún, español del siglo XIV, comentaba "que los malos tiempos crean hombres fuertes; los hombres fuertes crean buenos tiempos; los buenos tiempos crean hombres débiles; y los hombres débiles crean malos tiempos".

Dejando a cada uno la percepción de dónde estamos, sí creo que el hombre de hoy en día se maneja muy mal con la incertidumbre. Por lo tanto, cada vez tiene más necesidad de protegerse y proteger sus bienes. Además, es consciente de que la protección cuesta dinero; hay excepciones, por supuesto, como cuando se habla de protección del Padre Estado, donde, en general, no se percibe el coste.

Es por esta necesidad de protección por la que puedo afirmar que el Seguro está en un buen momento. Un momento que, siguiendo con la analogía de la edad, y aplicando el marco de Varrón, yo situaría en la tercera edad, aquellos jóvenes que ayudan al desarrollo de la Res Publica. Sí, el Seguro es un motor de dinamización de la sociedad. Es más, creo que será difícil que esta etapa de juventud se vea truncada por la aparición constante de nuevas necesidades de aseguramiento.

Hay tanta necesidad de proteger cosas que lo difícil es poner un filtro. ¿Qué debemos asegurar? ¿Cuáles son nuestras prioridades? Si el asesoramiento siempre ha sido importante, creo que ahora lo es todavía más. Y aquí la industria tiene una gran ventaja, tiene paciencia, estamos acostumbrados al largo plazo.

Esta tribuna se publicó originalmente en 'Actualidad Aseguradora'.